El rubro contable no es la excepción: el contexto cambió más rápido que los modelos de gestión, y los procesos que funcionaron durante décadas están empezando a mostrar sus costuras.
La AI entró en ese espacio. Y los datos del sector son claros: casi la totalidad de los profesionales contables ya la usa de alguna forma en su trabajo cotidiano. Una realidad instalada, no una tendencia emergente.
El entusiasmo existe, pero está mal distribuido
Aunque la adopción es masiva, hay una brecha de percepción llamativa dentro de las propias firmas. Estudios señalan que la mayoría de los profesionales se siente optimista respecto a la AI, pero al mismo tiempo cree que sus colegas no comparten ese entusiasmo. Nadie está hablando abiertamente de cómo la usa, qué le funciona y qué no.
Para una firma contable, eso tiene un costo concreto. La AI se aprende usándola, y se usa mejor cuando hay cultura de intercambio alrededor de ella.
De lo administrativo a lo que realmente importa
Al principio, el uso más común fue el más obvio: redactar comunicaciones, mejorar la claridad de un informe, ajustar el tono de un email. Eso sigue siendo útil, pero las tendencias de la industria muestran que el foco se está desplazando hacia algo más sustancial.
Las firmas contables están empezando a usar AI para documentar procesos internos, estandarizar procedimientos y capturar conocimiento institucional que antes vivía en la cabeza de los socios más senior. También para transcribir reuniones con clientes y generar resúmenes con puntos de acción de forma automática. Usos que liberan tiempo para ejercer mejor el criterio profesional, que es donde está el verdadero valor de una firma de accounting.
Y el tiempo importa más de lo que parece. Tendencias de la industria señalan que los profesionales contables que usan AI de forma avanzada ahorran casi el doble de horas diarias que quienes recién empiezan. La clave está en si la firma invirtió en entrenar a su equipo para usarla con intención.
El cuello de botella que pocas firmas resuelven
Si bien casi la totalidad de las firmas tiene algún nivel de adopción, sólo una minoría cuenta con una política de uso documentada o una estrategia clara. Los equipos aprenden por prueba y error, con criterios distintos según el área, sin posibilidad de medir ni comparar resultados.
Para una firma de accounting, donde la consistencia y el control son parte del servicio que se le ofrece al cliente, ese nivel de improvisación genera exactamente el tipo de riesgo que se busca evitar. Las firmas que están obteniendo resultados reales combinan entrenamiento continuo, criterios compartidos de uso y líderes que documentan hacia dónde va la firma con estas herramientas.
Por qué el momento es ahora
Expertos señalan que la mayoría de los profesionales del sector cree que el valor de una firma cae si no incorpora AI en su operación. Y que los talentos más jóvenes priorizan unirse a firmas que trabajan con tecnología avanzada, lo que convierte esto también en una variable de atracción y retención.
En contabilidad, la conversación ya no gira alrededor de si adoptar AI. Gira alrededor de cómo darle un lugar real dentro de la operación, con la misma rigurosidad con la que se gestiona cualquier proceso crítico del negocio.
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